24.5.04

¿La primera dama de la UDI?

El nombramiento de la alcaldesa de Concepción como vicepresidenta del partido que lidera Jovino Novoa la convirtió en la mujer más poderosa de esa colectividad y en la primera en ingresar al selecto núcleo de una tienda política dominada desde siempre por los mismos. Lavín estaría barajando su figura como generalísima de su campaña.

Corría el verano de 2001 y una serie de deslizamientos de terreno había provocado estragos entre los habitantes de una zona cercana a Concepción. La alcaldesa Jacqueline Van Rysselberghe y la entonces gobernadora Mónica Ehrenfeld recorrían el lugar para apreciar los daños. Mientras la segunda teorizaba con el resto del grupo que las acompañaba sobre las posibles soluciones, la primera se agachó, se sacó los finos zapatos Gacel y comenzó a escalar descalza un montículo desde el cual podía apreciar mejor el panorama.

Oportunamente, el fotógrafo que las acompañaba inmortalizó la escena y la imagen de la edil con los pies en el barro fue vista - y aplaudida- por todos los penquistas al día siguiente. Que la gobernadora DC también hubiese estado ahí, es algo de lo que nadie se enteró.

Para quienes la conocen, reacciones como ésta reflejan la personalidad de una mujer que, en menos de 10 años y pese a su juventud, ha protagonizado una carrera política que la ha encumbrado en lo alto del círculo de poder del partido más hermético y "aclanado" de Chile, la UDI.

Porque a punta de un resonante éxito electoral, así como un carácter agradable y espontáneo que cohabita con una voluntad de hierro, la siquiatra de 39 años se ha posicionado como la mujer más influyente del gremialismo.

Una condición de la que fue investida formalmente el sábado pasado, cuando se oficializó su nombramiento como nueva vicepresidenta de la colectividad en el Consejo General realizado en el edificio Diego Portales, en el que se proclamó la nueva directiva presidida por el senador Jovino Novoa.

Es cierto que el partido ya había integrado antes a la diputada Marcela Cubillos como vicepresidenta doctrinaria. Es cierto también que la UDI es una de las colectividades con mayor presencia femenina en las bases y una cuota importante de concejalas, alcaldesas y, en menor medida, parlamentarias. Y es cierto que algunas de sus representantes - como la senadora Evelyn Matthei o la diputada María Angélica Cristi- gozan de un fuerte posicionamiento.

Pero nunca a una mujer se le habían abierto de par en par las puertas del poder real en este partido, como ahora. A diferencia de Cubillos, cuya vicepresidencia no está en los estatutos de la tienda, el cargo de Van Rysselberghe es formal. Tanto como el de los cuatro vicepresidentes que están al mismo nivel que ella: los senadores Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick, Carlos Bombal y Hernán Larraín. Pilares del partido fundado por Jaime Guzmán.

Un cuadro en el que sólo falta el diputado Pablo Longueira. El mismo que jugó un papel decisivo para que la UDI mostrara la semana pasada a su primera vicepresidenta como la única novedad real del nuevo equipo que dirigirá las riendas de la colectividad en los dos años clave que se vienen por delante.

En el club de Tobi

El jueves 13, Jovino Novoa tenía un pequeño problema entre manos. Los intentos por convencer a Longueira de que aceptara la vicepresidencia que él dejaría vacante para convertirse en el nuevo timonel de la UDI se habían estrellado uno tras otro frente a la tozudez de éste. "No quiero ningún cargo", porfió repetidamente el diputado por Conchalí. El resto de la directiva dejó en libertad de acción al presidente para buscar un reemplazante. Pero tanto Novoa como el propio Longueira coincidían en que sólo había un nombre posible.

En su despacho en la Municipalidad de Concepción, Van Rysselberghe contestó el teléfono. "Quiero ofrecerte la vicepresidencia que dejo vacante", le dijo al otro lado de la línea el flamante timonel. "Sólo si mi designación es consensuada", le respondió la edil. Novoa le dijo que le faltaba conversar el tema con un par de personas, por lo que al día siguiente podrían cerrar el trato.

El jueves, una nueva llamada del senador le confirmaba su ingreso al selecto núcleo del poder de la UDI.

Varias razones explican la determinación. La primera - en algo sobre lo cual no hay dos opiniones en el gremialismo- es la inteligencia, capacidad y empatía que caracterizan a la jefa municipal. Su resonante éxito en 2000, cuando despojó al Partido Socialista de uno de sus principales bastiones territoriales, se constituyó en su carta de presentación ante su partido y el mundo.

Porque no sólo conquistó para la derecha la segunda alcaldía más importante del país por primera vez en décadas, sino que lo hizo con un impresionante 55% de los votos, superando la marca de Joaquín Lavín en las presidenciales y también la votación del propio Lagos. La joven siquiatra simpatizante del Opus Dei, hasta entonces conocida localmente por sus dos períodos como concejala y su labor de apoyo a los menores víctimas de violaciones, comenzó a abrirse un espacio en el firmamento político nacional.

Hoy, Jacqueline Van Rysselberghe reina sin contrapesos en Concepción. No por nada el gobierno reemplazó tempranamente a Mónica Ehrenfeld por la también joven, atractiva y DC Cynthia Mitchell en la Gobernación, con la clara instrucción de marcar a la alcaldesa de la UDI. Pero la nueva gobernadora debió ser reemplazada menos de un año después complicada por acusaciones de corrupción que la llevaron a la justicia, dejándole hasta hoy la cancha libre a su rival.

Así, pese a las críticas que desde la Concertación hablan de una gestión deslucida en estos cuatro años, en el oficialismo nadie duda que las posibilidades de recuperar la capital penquista son nulas. Tan asumido está ese hecho, que el cupo estuvo dando bote entre el PS y la DC, hasta que quedó definitivamente en manos falangistas, aun cuando todavía espera un candidato que no aparece.

Pelea de mujeres

"No es fácil entrar al Club de Tobi... pero la Jacqueline claramente es Lulú", resume el diputado Darío Paya.

Precisamente, el nombramiento de Lulú se cruza con otras consideraciones, entre las cuales el cronograma electoral en marcha es clave. Aunque en la UDI lo niegan, su condición de mujer carismática y con un liderazgo probado en las urnas es un producto que se vende bien electoralmente. Más aún cuando en la vereda de enfrente la presencia de las ministras Bachelet y Alvear será un plus de la campaña municipal del oficialismo.

Si a ello se suma el mensaje regionalista que representa su nombramiento y la llegada a la gente que encarnan preferentemente los alcaldes, por sobre los parlamentarios, el resultado de la ecuación calza perfecto. "Ella es alcaldesa en la única región donde la Concertación nos dobla en senadores, por lo que la votación que saque en octubre será muy importante para cimentar la campaña senatorial del próximo año en esa zona", afirma el diputado de la UDI Rodrigo Álvarez.

Por lo mismo, en el partido reconocen que Van Rysselberghe cumplirá un rol relevante en la campaña municipal gremialista, aún cuando la responsabilidad exacta que tendrá no está clara, ya que existe conciencia de que tampoco debe descuidar su propia elección si las esperanzas en ese resultado son tan altas.

Es ahí donde la UDI tratará de jugar al equilibrio, porque saben que el nuevo cargo de la alcaldesa, y su consiguiente exposición pública, traerá como efecto indeseado una mayor politización de su perfil. Se lo dijeron la noche del sábado, cuando terminado el Consejo General unas 40 personas, entre ellas toda la directiva, fueron a comer a un restaurante para celebrar. Allí, el diagnóstico fue que la vicepresidencia le significará a la edil perder la primera mayoría nacional a la que aspiraba en las municipales.

"Ella pintaba para ser la alcaldesa más votada de Chile, pero es difícil que ahora ocurra eso. Por eso, le recomendamos que tratara de mantener un bajo perfil político hasta las elecciones y ella estuvo de acuerdo", sostiene uno de los asistentes a la cena.

Sin embargo, ese equilibrio es difícil si por otro lado está el interés no reconocido de la UDI de contrastar los éxitos "probados" de Van Rysselberghe con el liderazgo "virtual" de Bachelet y Alvear. Recién ungida en su nuevo cargo, la nueva primera dama del gremialismo lanzó sus primeras críticas a las ministras, declarando que éstas "todavía no han salido a la cancha: tienen presencia mediática y están bien posicionadas en las encuestas, pero sus liderazgos no han sido puestos a prueba, porque cada vez que tienen un problema aparece el Presidente protegiéndolas y diciendo 'no me molesten a estas niñitas"

¿Generalísima?

Los mismos atributos que Novoa vio en Van Rysselberghe son los que baraja Joaquín Lavín en su búsqueda de una posible "generalísima" de campaña que le permita hacer frente a la difícil pelea que librará el 2005 frente a Alvear o Bachelet. Él mismo adelantó sus intenciones a comienzos de mes en una entrevista a TVN, luego de lo cual optó por guardar silencio para frenar las especulaciones.

Más allá de si le ofrece el cargo o no a la alcaldesa - a quien conoce desde los '80, ya que es amiga de su hermana María Luisa Lavín, que también vive en Concepción- , en la UDI no todos comparten el diagnóstico. "Si la nombra será un error, porque sería asumir la tesis de que Soledad Alvear como generalísima en la segunda vuelta fue determinante para el triunfo de Lagos, en circunstancias que lo único que explica esa victoria fueron los votos comunistas", explica un parlamentario de esa tienda.

También argumentan que sería entregarle en bandeja a la Concertación la prueba de que el abanderado de la derecha está muy preocupado de la arremetida electoral de las secretarias de Estado.

En la Alianza el tema genera reparos, básicamente por el perfil de la jefa municipal. "Ella es muy trabajadora e inteligente, pero no tiene todavía el peso político suficiente. Pese a ser una muy buena persona y tener un carácter ejecutivo, carece del liderazgo y autoridad necesarios para ejercer un cargo tan exigente como ése. Su nombramiento sólo se entendería como algo cosmético", aduce un importante dirigente de RN.

Por lo pronto, un cercano a Van Rysselberghe reconoce que ella ha comenzado a sentir el peso de su nueva responsabilidad sobre la espalda. "Siente que tendrá que justificar hacia afuera por qué la nombraron vicepresidenta, lo que no habría pasado de ser hombre", indica. Para Lulú, el acceso al club tiene su precio.

Artículo publicado en El Mercurio.